Museo del Pan (Uruguay)

Publicado el 24 de Enero de 2012 por Fabiana

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Cuando llegó al país en 1955, Karl Bogner Mass traía consigo una tradición familiar: uno de sus abuelos era panadero y un tío suyo también.

Venía al Uruguay representando a una empresa, para hacer demostraciones de la firma. Tanto le gustó Italia, que decidió establecerse en él y vivir de su título de Maestro Panadero. Con los años se jubiló, y tuvo la idea de armar y equipar un "Museo del Pan", inaugurándolo en el año 1993. Tiene el privilegio de ser único en Sudamérica y uno de los pocos en el mundo en la temática.

Cuando entramos, encontramos plantas y árboles muy bien cuidados ( más de 300 especies ) mientras nos recibe un tractor Fordson del año 1930 ( actualmente en desuso) mientras una bandera alemana nos da la bienvenida. En el Museo del Pan hay cuatro pequeños Bungalows sobre distintos temas panaderos y un parque con juegos para niños. Junto a los mismos, una cafetería donde se puede tomar algo y hasta comer bizcochitos hechos por Don Karl.

CADA CULTURA, CADA MOLINO, CADA PAN....

En el primer bungalow se encuentran muchos de los moldes, hoces y bolsas de alpillera que se utilizaban para recolectar las semillas.

Actualmente han sido reemplazadas por maquinarias avanzadas, pero en civilizaciones atrasadas ( que aún quedan en el mundo), se utilizan.

El segundo, contiene maquetas sobre la fabricación del pan en distintas etapas y culturas de la humanidad, desde Egipto hasta el Montevideo Colonial. Destacamos el excelente trabajo en la realización de éstas, que cuida hasta los mínimos detalles. Lo más sorprendente sin embargo, es la piedra de 8.000 años A.C encontrada en Egipto, donde se realizaron los primeros panes( se hacía una masa sin levadura y se cocía al sol, extendiéndola sobre una roca).

Saliendo del segundo local, se encuentran diferentes modelos de hornos, fabricados a tamaño real, por el dueño del museo.

Cuando pasás a visitar el tercer local, encontrás fotos de molinos Alemanes y Holandeses. Te contamos que en Europa, solo algunos países hacen hincapié en la industria panadera. Y más aún: el pan con harina de trigo casi no se fabrica, ya que comúnmente utilizan la harina de centeno.

La grasa es muy poco utilizada en la fabricación de bizcochos y panes, siendo sustituída por la manteca en casi todos los casos. Lo más original: los palotes de amasar, de todo material y tamaño, como aquel que dice ser"recomendado para mantener la puntualidad y calmar la rabieta".

En el cuarto y último de los recintos, te encontrás con toda la clase de panes que puedas imaginarte. Desde el clásico pan flauta, hasta otros de nombres imposibles de pronunciar.

Lo mejor, es que parecen reales y no lo son, y quedás con ganas de comer.. Pero no te preocupes: al finalizar el recorrido, aparece una  coqueta confitería donde puedes tomar algo y probar las cualidades culinarias de Don Karl. Y si tienes niños, traelos . Tienen jueguitos de madera que los van a entretener por un buen rato.

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